El gobierno argentino ha enfatizado su compromiso de evitar un conflicto similar al que generó la planta de celulosa Botnia en Uruguay, asegurando que está tomando medidas preventivas a tiempo. En declaraciones recientes, se destacó que las acciones actuales contrastan con la gestión del conflicto de Botnia, donde las reuniones bilaterales comenzaron tarde, después de que la obra ya estaba en marcha.
Según datos proporcionados, la inversión de Botnia se confirmó en 2002, la obra inició en 2005 y finalizó en 2007. Sin embargo, la primera reunión bilateral del gobierno argentino de entonces ocurrió el 11 de marzo de 2005, seguida por reuniones del gobernador y el canciller en marzo y mayo de ese año. En contraste, el gobierno actual afirma haber mantenido tres reuniones tempranas, con la participación del canciller en dos de ellas, precisamente para evitar que un proyecto similar prospere.
"Estamos aprendiendo de los errores que cometió la Argentina no hace mucho tiempo", señaló la fuente, insistiendo en que estos datos son constatables. El enfoque actual incluye un análisis detallado del estudio de impacto ambiental, con el objetivo de actuar dentro del marco legal para bloquear cualquier iniciativa que pueda generar conflictos. Este compromiso busca preservar la identidad, cultura y puestos de trabajo de la región, priorizando el trabajo conjunto con Uruguay.
El gobierno argentino ha expresado su disposición a recurrir a instancias internacionales si es necesario, mencionando específicamente la Corte Internacional de Justicia (conocida como la Haya) y la Corte de Derechos Humanos. "Si tenemos que ir a la Haya, vamos a la Haya. Si tenemos que ir a la Corte de Derechos Humanos, vamos a la Corte de Derechos Humanos. A todos lados vamos a ir", afirmó la fuente, subrayando la determinación de evitar un conflicto prolongado como el que afectó las relaciones con Uruguay durante años.
Este enfoque proactivo refleja una lección aprendida de la experiencia de Botnia, donde la falta de acción temprana exacerbó las tensiones. Al trabajar codo a codo y poner los intereses de la política en un lugar secundario, el gobierno busca resultados positivos que no se lograron en el pasado, asegurando que están a tiempo para manejar la situación de manera efectiva.




