Los superpoderes asimétricos de las potencias
China controla la mayoría de los minerales críticos del mundo, con un enfoque especial en las tierras raras, mientras que Estados Unidos tiene una ventaja tecnológica en los semiconductores más sofisticados para inteligencia artificial. La revista The Intercept, en su artículo "The Dawn of a New Cold War" del 23 de agosto, señaló que las dos naciones "entablaron una serie de negociaciones comerciales, tensos enfrentamientos militares y reuniones políticas de alto nivel", en un tira y afloja prolongado no para salvar el mundo sino por su propia grandeza nacional y codicia transnacional.
La metáfora de los monstruos Godzilla y Rodan, creados bajo el miedo nuclear de la Guerra Fría, sirve para ilustrar las habilidades complementarias: China tiene las rocas y Estados Unidos los chips. En este escenario, la humanidad "se tambalea hacia el caos" mientras las potencias se disputan la supremacía, según el medio estadounidense.
Un alto el fuego en mayo: el encuentro entre Trump y Xi
Cuando el presidente Donald Trump se reunió con el líder chino Xi Jinping en Beijing a mediados de mayo, los intercambios fueron inusualmente cordiales. Ambos convergieron en el objetivo de una "estabilidad estratégica constructiva", en un intento por forjar un G2. Trump acordó retrasar el envío de armas a Taiwán y autorizó la venta de chips Nvidia sofisticados, aunque no los más avanzados, a China. A cambio, China se comprometió a aumentar sus compras a Estados Unidos, incluidos 200 aviones Boeing y 17 mil millones de dólares en bienes agrícolas hasta 2028.
El boletín de prensa de la cumbre, sin embargo, ocultó que se concretaron pocos acuerdos bilaterales. Trump no logró acceso a largo plazo a los minerales críticos que controla China, y las empresas tecnológicas que lo acompañaron no obtuvieron grandes concesiones en el mercado chino. A su vez, China no logró alterar la política de seguridad de Estados Unidos en la región Asia-Pacífico.
La disputa por las tierras raras y los chips
Las tierras raras, o REE, no son escasas pero sí difíciles de extraer. Estados Unidos solía ser el principal extractor y procesador mundial, pero la contaminación ambiental y los costos laborales lo llevaron a externalizar a China. Hoy, China controla más del 60% de la extracción y el 90% del procesamiento de estos minerales esenciales para tecnología como los imanes de los iPhone y el cazabombardero F-35.
La disputa también se traslada a otros países. En Tanzania, la empresa australiana Peak Rare Earths descubrió en 2010 el que podría ser el mayor yacimiento de REE sin explotar, fuera de China. Pero el año pasado, la firma china Shenghe Resources compró la australiana y los derechos sobre esos depósitos por poco más de 100 millones de dólares. China también importa mineral de Myanmar y explota nuevos yacimientos en Brasil.
El medio The Intercept concluye que la batalla continúa en el mundo mineral. Mientras tanto, los superpoderes han evitado la devastación total, lo cual no es poca cosa, pero el pulso sigue.




