El Pentágono está evaluando planes para establecer entornos seguros que permitan a empresas de inteligencia artificial (IA) entrenar versiones militares de sus modelos generativos con datos clasificados, según información obtenida por MIT Technology Review. Esta iniciativa representaría un avance significativo, ya que, aunque modelos como Claude de Anthropic ya se utilizan para responder preguntas en contextos clasificados, el entrenamiento directo con dichos datos es una novedad que podría mejorar la precisión en tareas específicas, como el análisis de objetivos en conflictos como el de Irán.
Según un funcionario de defensa estadounidense que habló bajo condición de anonimato, el entrenamiento con datos clasificados, que incluirían informes de vigilancia o evaluaciones de campo de batalla, haría a los modelos más efectivos. Esto se alinea con la creciente demanda de herramientas de IA más potentes, evidenciada por acuerdos recientes del Pentágono con OpenAI y xAI de Elon Musk para operar sus modelos en entornos clasificados, como parte de una agenda para convertirse en una fuerza de combate "AI-first".
El proceso se llevaría a cabo en centros de datos seguros acreditados para proyectos gubernamentales clasificados, donde una copia del modelo de IA se emparejaría con los datos sensibles. Aunque el Departamento de Defensa mantendría la propiedad de los datos, en casos excepcionales, personal de las empresas de IA con autorizaciones de seguridad adecuadas podría acceder a ellos, según el funcionario. Sin embargo, antes de permitir este entrenamiento, el Pentágono evaluará primero la eficacia de los modelos entrenados con datos no clasificados, como imágenes satelitales comerciales.
Esta estrategia presenta riesgos de seguridad únicos, ya que integrar inteligencia sensible en los modelos podría exponer datos críticos si no se gestiona adecuadamente. Además, acerca a las empresas de IA a información clasificada más que nunca, lo que requiere protocolos estrictos. El Pentágono no ha comentado oficialmente sobre estos planes, pero la medida refleja una tendencia global hacia la militarización de la IA, con implicaciones para la ciberseguridad y la geopolítica en un contexto de escalada de conflictos.




