SandIA (Buenos Aires, 11 de septiembre de 2026).- Google retiró una función de inteligencia artificial generativa en Google Earth apenas 24 horas después de lanzarla, tras una ola de críticas por permitir la creación de imágenes satelitales falsas.
Una herramienta que mezclaba realidad y ficción
El 30 de julio, Google incorporó una función que permitía a los usuarios ampliar coordenadas reales, escribir una instrucción y obtener una escena fotorrealista generada por IA, combinada con imágenes satelitales y aéreas auténticas. En pocas horas, los usuarios crearon una planta nuclear en Irán, un cráter de bomba junto a un hospital en Gaza y inundaciones en el Capitolio de Estados Unidos, según reportó Rest of World.
La plataforma era considerada una fuente confiable para verificar hechos en zonas de conflicto, y allí se entrenan formalmente los investigadores de código abierto para trabajar en Siria, Yemen y Sudán. La nueva función facilitó la fabricación de evidencia satelital dentro de la misma herramienta que se usaba para validarla, lo que generó una tormenta de críticas de expertos y medios. Google retiró la función y dijo que volvería con "barreras más sólidas".
El patrón se repite en la industria
No es un caso aislado. OpenAI cerró su aplicación de video Sora en marzo, tras meses de contenido abusivo y recreaciones problemáticas de figuras históricas. El patrón es similar: primero llega el daño, luego la empresa retira el producto y promete trabajar en los controles que podría haber implementado antes. Las excepciones son las retiradas; la regla son herramientas como Veo 3, el generador de video que Google lanzó en mayo de 2025, semanas antes de que estallara la guerra entre Israel e Irán. Videos generados por IA de ataques con misiles circularon con la marca de agua de Veo visible, y luego los usuarios aprendieron a recortarla.
Regulación lenta y detección insuficiente
La regulación no sigue el ritmo de los modelos de IA. Algunas obligaciones de transparencia de la Ley de IA de la UE, sancionada en 2024, comenzaron a regir el 2 de agosto de 2026, pero su implementación es frágil y las reglas precisas siguen siendo un código voluntario. La ley de transparencia de California, también de 2024, entró en vigencia en agosto para empresas que crean herramientas de IA generativa, pero no alcanzará a las plataformas hasta 2027 como mínimo. Las herramientas de detección exigidas no están listas: en una prueba con 13 proveedores de IA, siete no tenían detector público y todos menos uno pudieron ser engañados.
Ese entorno consolidó el "dividendo del mentiroso", teoría que los juristas Bobby Chesney y Danielle Citron acuñaron en 2019 como advertencia: la mera existencia de falsificaciones convincentes permitiría descartar evidencia auténtica como fabricada. Hoy es la realidad de los conflictos. La falsificación no necesita sobrevivir al escrutinio; solo existir el tiempo suficiente para que la verdad llegue dañada. El episodio de Google Earth demostró en 24 horas lo que tres años de contenido distorsionando crisis enseñaron más lentamente.




