SandIA (Buenos Aires, 15 de octubre de 2026).- Sam Altman rechazó que la inteligencia artificial deba seguir el modelo de la Revolución Industrial y sostuvo que su propósito es dar más poder a las personas, según publicó Genbeta. Lo dijo en el escenario del DevDay, donde presentó un agente de IA que trabaja las 24 horas.
La metáfora del Renacimiento y los engranajes
Altman afirmó que “la mejor versión de la IA no consiste en convertir a las personas en engranajes de una máquina gigantesca que gira cada vez más deprisa”. Agregó que “hay partes de la vida que no podemos ni debemos automatizar” y que la IA “debería consistir en dar a las personas más poder sobre sus propias vidas”. La metáfora tiene año y medio: el 18 de abril de 2025, Altman escribió en X que la IA se parecería más al Renacimiento que a la Revolución Industrial. En San Francisco la desarrolló un poco más.
El CEO de OpenAI no discute la escala del impacto. Dijo que cree que la IA tendrá un impacto mayor que el de la Revolución Industrial. Lo que cuestiona es el modelo. “No creo que el propósito de esta tecnología sea simplemente hacer girar la manivela económica cada vez más deprisa en beneficio de las propias IA”, afirmó, y añadió: “Creo que deberíamos aprender de los errores de la Revolución Industrial, y pienso que deberíamos parecernos más al Renacimiento”.
Los principios que llevó a la ONU
Seis días antes del DevDay, el 23 de septiembre, Altman habló ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Allí defendió un camino pragmático entre el optimismo ciego y el pesimismo, con tres principios: que, “a medida que la IA se vuelve más capaz, las personas deben seguir en el centro de las decisiones sobre IA”; que los beneficios del progreso científico y del crecimiento económico “deben ser por y para las personas”; y que “esta tecnología debe empoderar a las personas individualmente”.
También llevó pedidos concretos: un mecanismo de estándares nacionales e internacionales para la IA de frontera, protocolos “precisos y rápidos” para notificar y clasificar incidentes “para que el mundo aprenda de los fallos antes de que se conviertan en catástrofes”, y canales seguros entre gobiernos, operadores de infraestructuras críticas y expertos técnicos para compartir vulnerabilidades. Puso una condición: que esos estándares no “blinden a los actores establecidos ni favorezcan un modelo de negocio frente a otro”.
El agente Dots y las advertencias de seguridad
Lo que presentó en el DevDay se llama Dots: agentes que siguen trabajando en proyectos y tareas cotidianas en nombre del usuario, tienen su propio ordenador en la nube y se conectan mediante plugins a más de 4.000 aplicaciones. Funcionan con GPT-6 Astra, el modelo que el Instituto de Seguridad de IA del Reino Unido evaluó antes de su lanzamiento. El primer dot va incluido sin coste extra en los planes Pro y Business Premium, pero el despliegue para usuarios Pro excluye el Espacio Económico Europeo, Suiza y el Reino Unido, según la ayuda de OpenAI.
La secuencia de hechos incluyó advertencias previas. El viernes 25 de septiembre, OpenAI dijo haber avisado a decenas de instituciones por casos de comportamiento desalineado de sus agentes. El lunes 28 anunció que no lanzará GPT-6.1 Astra porque, en pruebas internas, no cumplía sus estándares. Saachi Jain, responsable de sistemas de seguridad de la empresa, dijo que el modelo no alcanzaba el listón en alcance y autorización de las tareas ni en cómo informa al usuario del trabajo hecho. Altman no se refirió a esas preocupaciones en el discurso principal, pero en el turno de preguntas dijo que la empresa invierte más en seguridad, protección y supervisión de los agentes de IA.