SandIA (Buenos Aires, 18 de septiembre de 2026).- Mastercard anunció el jueves 17 de septiembre una capa de infraestructura de pago que permite emitir tarjetas de crédito virtuales directamente a agentes de inteligencia artificial, habilitándolos para comprar en línea dentro de parámetros preestablecidos sin solicitar autorización en cada operación.
Qué anunció Mastercard y cómo funciona el sistema
El producto surge de una colaboración con Alchemy, una startup especializada en tarjetas virtuales para agentes de IA en comercio electrónico. El usuario conecta su agente a su cuenta Mastercard a través de la plataforma, define topes de gasto, una lista de comercios autorizados y categorías de productos permitidas. A partir de allí, el agente puede comprar en cualquier tienda online que acepte Mastercard dentro de esos límites, sin intervención humana en el momento del pago.
El mecanismo técnico que garantiza que el agente opere dentro de lo autorizado son los agentic tokens. El banco emisor genera un token que incluye la intención declarada del usuario y los detalles de la transacción, de modo que la red puede verificar que el agente actúa conforme a las instrucciones recibidas. Mastercard describe esta tecnología como una tarjeta con identidad, propósito y confianza integrados.
La competencia con Visa y el escenario del mercado
Visa se asoció con Alchemy antes que Mastercard, lo que ya permitía que una parte importante de las tarjetas de crédito del mercado se conectaran al sistema. La llegada de Mastercard completa el panorama: la infraestructura de pago agentiva cubre ahora a la gran mayoría de los titulares de tarjetas en los países donde operan ambas redes. El director de producto de Mastercard, Jorn Lambert, afirmó que la pregunta no es si esta tecnología avanzará, sino cuándo y a qué velocidad.
La propuesta de Alchemy sintetiza el cambio de paradigma: el botón de pago tradicional está desapareciendo, y los agentes de IA descubrirán, compararán y comprarán productos en nombre de sus usuarios. Visa, Mastercard y American Express han anunciado este año sus propios sistemas y estándares para compras agentivas, en un contexto donde los copilots de trabajo y los agentes autónomos aceleran la necesidad de infraestructura de pago diseñada para operar a escala de máquina.
El vacío legal y las preguntas sin respuesta
Un agente que compra de forma autónoma plantea interrogantes que exceden la comodidad. Si el agente adquiere algo que el usuario no deseaba —porque fue manipulado mediante prompt injection en una web maliciosa, interpretó mal las instrucciones o la tienda utilizó patrones oscuros—, la responsabilidad legal no está definida. ¿Quién paga: el usuario que autorizó la tarjeta, Alchemy que emitió el token, Mastercard que procesó la transacción o el fabricante del agente?
Esa respuesta no existe todavía en ninguna regulación de protección al consumidor. Las directivas europeas de pagos PSD2 y PSD3 fueron diseñadas para transacciones iniciadas por personas, no por sistemas de IA que actúan de manera autónoma. La arquitectura de agentic tokens de Mastercard es compatible con PSD3, que permite pagos iniciados por terceros cuando el usuario dio consentimiento explícito y puede revocarlo. Sin embargo, la pregunta sobre quién asume las pérdidas ante una compra no prevista sigue sin marco regulatorio en ninguna jurisdicción.
Integración veloz y proyección para fines de 2026
El proceso de configuración que describe Alchemy es intencionalmente simple: un desarrollador puede tener un agente operando con pagos en menos de cinco minutos. Su interfaz de línea de comandos permite crear una AgentCard en menos de un minuto, con dirección de correo, número de teléfono, billetera de stablecoins y credenciales de Mastercard de un solo uso. Esa velocidad de integración determinará cuántos agentes de IA tendrán tarjeta propia antes de finales de 2026, un número que funcionará como prueba de fuego para saber si el modelo de pago agentivo es una tendencia consolidada o un concepto bien comunicado.




