SandIA (Buenos Aires, 20 de julio de 2026).- Las empresas enfrentan desafíos en la formación de jóvenes trabajadores, combinando habilidades tecnológicas de vanguardia con competencias tradicionales. Contrariamente a lo que podría pensarse, la integración de ambos campos puede ser clave para el desarrollo profesional de los nuevos aprendizajes.
Mezcla de habilidades modernas y tradicionales
Ejemplos como el de Ollie Priestley, un aprendiz en un taller especializado en restauración de vehículos, destacan esta mezcla. En su formación como técnico en vehículos de herencia, utiliza tanto técnicas tradicionales como nuevas tecnologías, como el diseño asistido por computadora (CAD) y la impresión 3D. Esto le permite trabajar en autos clásicos con un enfoque innovador.
Aumento en la complejidad de la educación técnica
Los programas educativos, como los implementados por la Heritage Skills Academy, han evolucionado para incluir habilidades digitales fundamentales. Esto ofrece a los aprendices una formación que equivale a tres niveles de educación superior, superando los antiguos sistemas. Según John Pitchforth, director de la academia, la formación en combinación de tecnología moderna y principios de ingeniería se ha “mejorado radicalmente”.
Retos en la enseñanza de oficios
A pesar de estos avances, se plantea un debate sobre si la creciente dependencia tecnológica podría llevar a los aprendices a una falta de habilidades prácticas en oficios específicos. La preocupación es que si la formación se centra demasiado en el uso de software, se pueden perder las técnicas fundamentales de cada disciplina. Chris Iveson, de FourJaw Manufacturing Analytics, subraya que es esencial enseñar a los aprendices tanto a hacer como a comprender.
Ejemplos de habilidades únicas en el sector
Otro caso relevante es el de Ernest Wright, un fabricante de tijeras que combina técnicas artesanales con tecnologías modernas. A través de la impresión 3D, han podido innovar sus procesos de producción, permitiendo realizar prototipos a bajo costo. Esto demuestra que incluso en industrias tradicionales, las nuevas tecnologías pueden desempeñar un papel crucial en la revitalización de prácticas ancestrales.




